jueves, 13 de septiembre de 2007

El término agresividad hace referencia a patrones de actividad que pueden manifestarse desde la pelea física hasta los gestos o expansiones verbales que aparecen en el curso de cualquier negociación. Sus diferentes patrones están orientados a conseguir distintos propósitos.
La conducta agresiva es una manifestación básica en la actividad de los seres vivos. Su presencia en la totalidad del reino animal y los resultados de las investigaciones sobre la misma le dan el carácter de fenómeno "multidimensional " (Huntington y Turner, 1987) , (Mos y Oliver, 1988) .
En la persona concreta puede manifestarse en cada uno de los niveles que integran al individuo: puramente físico, emocional, cognitivo y social. Su carácter es polimorfo.
Se puede presentar en:


  1. el nivel físico, como lucha con manifestaciones corporales explícitas.

  2. nivel emocional, como rabia o cólera, manifestándose a través de la expresión facial y los gestos o el cambio del tono y volumen en el lenguaje.

  3. nivel cognitivo puede estar presente como fantasías destructivas, elaboración de planes agresivos o ideas de persecución propia o ajena.

  4. El nivel social es el marco en el cual, de una manera o de otra, toma forma concreta la agresividad.

    Definiciones: la palabra procede del latín, en el cual es sinónimo de acometivididad. Implica provocación y ataque.
    Como adjetivo, y en sentido vulgar, hace referencia a quien es "propenso a faltar al respeto, a ofender o a provocar a los demás".
    En el marco jurídico se puede entender como un "acto contrario al derecho de otro". El término agresor se aplica a la "persona que da motivo a una querella o riña, injuriando, desafiando o provocando a otra de cualquier manera".
    Como conducta social puede formar parte de las relaciones de poder/sumisión, tanto en las situaciones diadicas (de a dos) como en los grupos.
    En el mundo anglosajón, el término agresividad se ha "debilitado", habiendo perdido su contenido de hostilidad y significa más bien asertividad, espíritu emprendedor. Su uso ordinario en esta lengua hace referencia a la reducción de los derechos de otro, forzándole a ceder algo que posee o que podría conseguir, utilizando para ello un acto físico o la amenaza de realizarlo.
    En su sentido más estricto, puede entenderse como "conducta dirigida a causar lesión física a otra persona". La intención de causar daño puede manifestarse de distintas maneras, unas más implícitas y ritualizadas (enseñar las uñas, gruñir, . . .), otras más explícitas (como golpear, arañar, . . .).
    La agresividad se implica con otras conductas de autoprotección. Amenaza, ataque, sumisión y/o huída, se presentan muy asociadas en la naturaleza.
    El término violencia se refiere a un tipo de agresividad que está fuera o más allá de "lo natural" en el sentido adaptativo, carácterizada por su ímpetu e intensidad.
    Para Weisinger (1988), en la raíz de la conducta agresiva está la ira. La define como "una sensación de disgusto debida a un agravio, malos tratos u oposición. Y que normalmente se evidencia en un deseo de combatir la posible causa de ese sentimiento".
    Considerando la existencia de cuatro emociones básicas: alegría, tristeza, miedo y rabia, esta última sería la más próxima a la ira. Cuando se manifiestan en sentido pleno, la rabia es una emoción incompatible sincrónicamente con la tristeza, del mismo modo que lo son entre sí el miedo y la alegría. A diferencia de la tristeza y el miedo, la rabia y la alegría tienen un carácter expansivo
    CALIFICACIÓN CONDUCTUAL
    El grito, el golpe, la manifestación agresiva completa está vinculada fisiológicamente a la parte expiatoria de la respiración. Lo que es una contracción corporal se vive como una expansión en el espacio personal. Las manifestaciones de la alegría, como la carcajada o el canto, se manifiestan asimismo en esta dirección, desbloqueadora, liberadora.
    La agresividad puede manifestarse con carácter puntual y reactivo a frente a situaciones concretas, de manera más o menos adaptada. Se habla de personalidad antisocial cuando este patrón de conducta tiene una manifestación preferente a lo largo de la vida.
    La agresividad se entiende en general como dirigida hacia afuera, hacia el otro. Sin embargo, la persona al agredir puede, directa o indirectamente, hacerse daño a sí misma. Puede también inhibir la agresión o dirigirla a sí misma a través de la conducta suicida o masoquista. El primer tipo mayoritario cuantitativamente representaría formas "heteroagresivas"; el segundo lo constituirían las formas "autoagresivas".
    Desde un punto de vista psicológico concreto resultan de especial utilidad los autorregistros. Ellos permiten que el sujeto adopte una posición más cerebral y objetiva, más distanciada frente a sus propias reacciones impulsivas y sentimientos de frustración y rabia o ira. Un modelo completo de trabajo ha sido descrito por Weisinger en su libro "Técnicas para el control del comportamiento agresivo" (Ed. Martínez Roca, 1988). Así, una aplicación práctica sería la siguiente:

1.- Indique un hecho que todavía le provoque ira y anote cómo lo evalúa. Escriba luego una evaluación alternativa, quizá reflejando el punto de vista de la otra persona (si hay otra persona implicada). Piense en su evaluación alternativa y observe el efecto que ejerce sobre su ira.
Incidente causante de la ira:
Cómo lo evalúa:
Evaluación alternativa:
2.- Indique los trastornos somáticos de los que ahora tiene conciencia cuando es presa de la ira, y empiece a usarlos como una señal de que debe poner en práctica lo que está aprendiendo. Aspire hondo cuando note estos trastornos:
3.- Indique las acciones que emprende cuando está enfadado y compruebe cuales de ellas son conductas propias de la ira:
4.- Indique dos cosas que puede hacer cuando está airado en lugar de su conducta colérica:

SISTEMÁTICA DIFERENCIAL
Para Wilson (1980), la agresión constituye una mezcla de diferentes patrones de conducta que están al servicio de distintas funciones, por ello establece la siguiente clasificación:
a) Agresión territorial. Suele iniciarse mostrando señales frente al intruso. De no tener éxito las mismas se puede producir una escalada física. El atacante o el que ha perdido la lucha puede presentar conductas de sumisión que le permitan abandonar el lugar sin daño ulterior. Se trata de una actividad "horizontal" o de desplazamiento (por ejemplo: la vinculada al control de la propia casa).
b) Agresión por dominancia. Tiene que ver con el establecimiento de niveles de poder. Aunque puede ser parecida en su forma a la anterior, su meta es establecer una jerarquía de prioridades y beneficios. Se trata de una actividad "vertical" en un territorio compartido (por ejemplo: la relacionada con el control de una posición en un escalafón).
c) Agresión sexual. Presenta una amplia gama de conductas.
d) Agresión parental disciplinaria. Es la utilizada por los progenitores para enseñar conductas y establecer límites a los menores. Suele ser adaptativa en el mundo animal. Entre los seres humanos resulta de dificil objetivación y estudio.
e) Agresión protectora maternal. Orientada a la defensa del recién nacido. Más elevada en los mamíferos al comienzo de la lactancia. (Valzelli, 1983).
f) Agresión moralista. Las formas avanzadas de altruismo recíproco pueden dar lugar a situaciones de sutil hostilidad, o de abierto fanatismo.
g) Agresión predatoria. Vinculada a la obtención de objetos. La agresión antipredatoria está constituida por maniobras defensivas que pueden escalar hasta constituir un ataque para el predador (el robo y las conductas reactivas al mismo son un ejemplo de este tipo).
h) Agresión irritativa. Inducida por el dolor o también por estímulos psicológicamente aversivos; por ejemplo, un animal herido o una persona enferma pueden reaccionar con sentimientos de rabia o conductas agresivas frente a situaciones que de ordinario no suscitarían esa respuesta en alguien sano. (Valzelli, 1983; Scott, 1958).

SUSTRATO FISIOLOGICO
1 Supuestos genéticos.
La mayor parte de la población carcelaria está constituida por varones (5:1)
En las mujeres es más frecuente la depresión y autoagresividad, y en el varón, conductas psicopáticas y heteroagresividad.
- Conducta agresiva y trisomía XYY: La presencia de un cromosoma Y extra en la dotación genética, incrementa las posibilidades de desarrollar conductas agresivas.
La presencia de sujetos con estas carácterísticas entre la población carcelaria y los internos crónicos de los hospitales psiquiátricos, aunque es escasa, es significativamente superior a la que existe entre la población no internada. Por así decirlo, el cromosoma Y parece proporcionar un elevado potencial agresivo.
- Conducta agresiva y trisomía XXY (Síndrome de Klinefelter): Estos varones presentan una conducta inhibida, astenia, pasividad, tendencia al aislamiento, a replegarse sobre sí mismos. Su libido es débil. Sin embargo, su comportamiento antisocial es frecuente, llegando a presentarse en un 30% de esta población (Peigne y Mazet, 1974).

2 Supuestos cerebrales.
La actividad cerebral humana es capaz de integrar niveles de agresividad de complejidad creciente Sus manifestaciones pueden darse de forma concreta, simbólica o abstracta.
El cerebro reptiliano -cerebro básico- parece vinculado a pautas básicas de conducta, como las relativas a la alimentación, caza, emparejamiento, competición, imitación, dominancia y agresión. Todas ellas tienen que ver, de una manera o de otra, con el uso del territorio. Este cerebro responde desde el presente a situaciones que se van planteando. No proporciona gran independencia del medio y no capacita para el aprendizaje complejo (conducta amoral ó no sujeta a reglas, vivida en el puro presente, como la inducida por la serpiente en el jardín del edén.
Las llamadas conductas viscerales, impulsivas o primitivas en los seres humanos ponen de manifiesto singularmente estos tipos de actividad cognitiva básica: la imitación es muy importante para la supervivencia, por lo que se interpreta como peligroso lo "no igual" (la indumentaria, tanto a nivel macrosocial como microsocial -tribus urbanas-, puede inhibir o provocar agresiones.
El "segundo cerebro"- límbico- proporciona soporte biológico a la vida afectiva. La estructura fundamental que regula su actividad es el hipocampo. La unidad funcional clave está constituida por el sistema hipocampo-amígdala. Esta última se comporta como un sistema fundamental en las situaciones de lucha, permitiendo presentar respuestas más complejas.
Las experiencias pioneras de Rodríguez Delgado pusieron de manifiesto la posibilidad de inhibir o incrementar la agresividad por medio de estimulación del sistema límbico del animal.
Los llamados núcleos septales aparecen vinculados a la recompensa y las estructuras grises periacueductales al castigo. La presencia de estos centros en las ratas de laboratorio las hace útiles para estudios sobre aprendizaje (la ausencia de estos centros en las serpientes hace que no hallan suscitado el interés entre los investigadores de la psicología).
La actividad del sistema límbico permite el aprendizaje, la capacidad de incorporar a la actividad presente las experiencias del pasado. Hace posible pautas de respuesta más variadas y complejas.
El "tercer cerebro" -neocórtex- permite, entre otras cosas, la capacidad de anticipación. Por así decirlo, el usuario puede incorporar a su presente no solo el pasado sino también, de alguna manera, el futuro. La capacidad de anticipar escenarios para la lucha es facilitada por este sistema.
La información que recibe del mundo físico y social no es directa. Le llega a través del "cerebro límbico" y del "cerebro reptiliano", que a su vez son modulados desde el "neocórtex".
La distinción en la agresión entre lo que se siente y lo que se sabe, tendría que ver con la activación del sistema límbico en el primer caso, y de la corteza cerebral en el segundo.

3 Supuestos neuroendocrinos.
El sistema endocrino entre los mamíferos pone de manifiesto la existencia de tres niveles de control:
A) El primero tiene que ver con el estado de preparación para la acción (andrógenos, estrógenos y hormona luteinizante).
La agresividad está vinculada con el estado de preparación para el combate.
El andrógeno más potente es la testosterona. Su ámbito de acción es más amplio que el de la mera manifestación agresiva. Sin embargo en la naturaleza, su incremento en periodos específicos del año se acompaña de incremento en la agresividad sexual. Desde antiguo son conocidos los efectos de la castración en la inhibición de la agresividad.
Los estrógenos, además de en los ovarios, pueden producirse en otros lugares, como las suprarrenales, los testículos o la placenta. Los estrógenos pueden producir efectos contradictorios sobre la conducta agresiva. Habitualmente se considera que puede ayudar a las hembras a mantener su estatus y a defender a la prole.
Cuando los niveles de progesterona son altos, la agresividad tiende a suprimirse.
De cualquier manera, la actividad de estas hormonas es variable según las especies.
B) El segundo está relacionado con la respuesta rápida al estrés y en él participan las catecolaminas (epinefrina y norepinefrina).
Sostienen la actividad fisiológica en las conductas de lucha y huida, presentes en situaciones que requieren inmediated de respuesta.
Durante este periodo juega un papel fundamental la actividad del sistema nervioso simpático. Durante el mismo son carácterísticos la subida de la tensión arterial, taquicardia, incremento del tono muscular, erección del pelo, cambios respiratorios, etc. Por su parte, el trazado electroencefalográfico mostrará actividad cortical rápida con carácter general.
C) El tercero está vinculado a la capacidad de una respuesta sostenida ante el estrés (corticoides adrenales).
Estabilizan la fisiología corporal sometida a estrés mantenido.

4 Papel de los neurotransmisores.
Los neurotransmisores tienen un papel mediador en el soporte de la actividad agresiva. Entre ellos se destaca la importancia que juega el metabolismo de la serotonina, las catecolaminas, la acetilcolina y del ácido gama-aminobutírico (Gaba).
Su participación en la regulación de la agresión no es independiente sino que debe entenderse como formando parte de la actividad global del sistema nervioso central y de estructuras más específicas del sistema 1ímbico.

A la serotonina se le atribuye la modulación de un amplio grupo de conductas normales y patológicas. Su metabolismo en el Sistema Nervioso Central aparece muy vinculado con la afectividad en general y con la agresividad en particular (Valzelli, 1988). Así mismo, ha sido objeto de numerosos estudios por sus relaciones con los llamados ritmos biológicos (sueño, circadianos, estacionales, etc.), presentando fluctuaciones selectivas en relación con los mismos.
La actividad de este neurotransmisor suele equilibrarse con modificaciones en otros, como la dopamina o la acetilcolina.
Las catecolaminas, singularmente norepinefrina y dopamina, se relacionaron especialmente con la agresión de tipo irritativo y en menor medida con las formas competitiva, defensiva y territorial.

INTERPRETACION PSICOSOCIAL DE LA AGRESIVIDAD
1 - De la versión analítica a la etológico- social.
Desde la perspectiva psicoanalítica, la agresividad es definida como "una tendencia que se actualiza en conductas, dirigidas a dañar a otro, a destruirlo, a contrariarlo, a humillarlo, etc." (Laplanche y Pontalis, "Diccionario del Psicoanálisis, Barcelona, 1974) .
Adler destacó en 1908, la existencia de una "pulsión agresiva" no sólo en la génesis de los trastornos psicológicos sino como algo que forma parte de la vida cotidiana.
Freud vinculó la "resistencia al tratamiento" con la agresividad. Así mismo, la "ambivalencia" entre sus clientes la interpretó como coexistencia de lucha y afecto. La agresividad era parcialmente puesta al servicio de la "pulsión sexual". En sus últimos escritos se refirió a la agresividad como una de las formas de la actividad desorganizadora y fragmentadora. Por el contrario, las pulsiones eróticas estarían orientadas a la creación y al mantenimiento. Las relaciones entre lo erótico y lo agresivo serían análogas a las existentes entre los procesos de fusión-defusión.
La agresividad como tendencia inconsciente y primitiva con la que se nace, sería modulada e interiorizada socialmente a lo largo de la vida pero singularmente en la infancia. Ruther Giller resume la gran cantidad de aportes y estudios al respecto en los siguientes postulados clave:
1. La importancia de las relaciones familiares y de la crianza en los primeros años.
2. La función central de factores inconscientes intrapsíquicos.
3. La conducta antisocial es el resultado de un desarrollo defectuoso de la personalidad.
4. Algunos casos de delincuencia son el resultado de la manifestación en la conducta de conflictos intrapsíquicos ("acting-out").
5. Las manifestaciones agresivas pueden tener un carácter simbólico (Ruther y Giller, 1988) .

La agresividad puede ser también entendida desde la perspectiva de la etología. El estudio sistemático de la conducta animal ha permitido integrar mejor los conocimientos sobre la actividad cerebral, singularmente entre los mamíferos.
Desde el punto de vista biológico cierta cantidad de agresividad tiene un carácter adaptativo bajo determinadas circunstancias, como la escasez de alimentos o situaciones periódicas de altas densidades de población (Wilson).
El conflicto territorial sería la clave para entender conductas como la alimentación, el apareamiento o la caza. La agresividad es entendida como una actividad natural y "expansiva", asociada con distinta intensidad, según los casos, a las anteriores.
Conductas que en la clínica humana estarían presentes en forma de euforia, confrontación, expansión del yo y actividades seductivas, típicamente diagnosticadas de "cuadros maníacos", llegan a formar parte de lo natural en la perspectiva etológica. Ello en la medida en que sirven a determinados propósitos biológicos como la obtención de territorio y la reproducción.
Los estados depresivos caracterizados por la incapacidad para la lucha, son puestos en relación con pérdidas de territorio o de capacidad para ejercer poder en el mismo.
La estacionalidad con que se dan entre los mamíferos conductas viculadas al territorio y a la activación sexual y que entre los seres humanos presentan los trastornos afectivos profundos, sugiere desde esta perspectiva que los fundamentos biológicos de ambas puedan ser parcialmente similares.
Desde un punto de vista preventivo, la propuesta etológica se podría sintetizar en la siguiente forma:
"Si queremos reducir nuestra propia conducta agresiva y bajar nuestros niveles de catecolaminas y corticosteroides a límites en los que nos podamos sentir más felices, deberíamos diseñar nuestra densidad de población y nuestros sistemas sociales de una manera tal que la agresión sea inapropiada en cualquier actividad cotidiana pensable y por tanto menos adaptativa" (Wilson).

PSICOPATOLOGIA DE LA AGRESIVIDAD.
Variantes de manifestación clínica de la conducta agresiva patológica
Son numerosos los problemas psicopatológicos que pueden presentar asociada la conducta agresiva. Las formas más graves suelen presentar varios de estos trastornos (por ejemplo, alcohol y epilepsia). Las formas concretas en que se expresa la agresión manifiestan las características particulares de simpleza o elaboración, de exageración o incoherencia, según los casos y su contexto.
a) Retraso mental.
b) Trastornos mentales de base orgánica:
- Demencias.
- Trastornos postraumáticos.
- Algunos trastornos epilépticos.
- Otros asociados a problemas no primariamente cerebrales (por ejemplo: el dolor crónico).
c) Estados de intoxicación por sustancias psicoactivas:
- Alcohol.
- Psicoestimulantes.
- Nuevas sustancias alertizantes.
- Desinhibición de la agresividad por psicofármacos antidepresivos y ansiolíticos.
- Mezclas de sustancias (por ejemplo alcohol y ansiolíticos inductores del sueño).
d) Trastornos del control de los impulsos.
e) Trastornos de personalidad de tipo antisocial.
f) Trastornos afectivos:
- Estados maníacos con rabia intensa.
- Suicidios depresivos en los que se puede actuar contra la vida de seres queridos que están subordinados al paciente.
g) En los trastornos del tipo de la esquizofrenia, aunque infrecuente e incoherente.
CONTROL QUÍMICO Y PSICOTERAPÉUTICO
El control de la agresividad puede enfocarse desde los siguientes modelos de intervención:
Biomédico, Conductista/Cognitivista, Humanista, Psicoanalítico y Sociales.

a) Neurolépticos.
b) Ansiolíticos.
c) Hipotensores. La agresión, en cuanto lucha, requiere un predominio del sistema nervioso simpático. La tensión muscular y vascular está incrementada durante la misma. Algunas sustancias como la reserpina han sido investigadas para producir depresión experimentalmente. Una de las características de la depresión es el inadecuado uso de la agresividad que, o no se manifiesta o se dirige de una manera o de otra contra uno mismo.
d) El litio. Utilizado con bastante éxito en la prevención de las fases maníacas de los trastornos afectivos ha sido también usado como agresolítico. Su efecto, sin embargo, no se produce de manera inmediata, como en el caso de la mayor parte de las sustancias antes mencionadas, sino por acumulación tras un periodo de uso.
e) Cafeína y alertizantes. Paradójicamente, la cafeína y algunos alertizantes son capaces de facilitar la normalización de la conducta, singularmente en menores.
f) Opio, heroína, metadona. En condiciones experimentales y naturales reducen la agresividad. El síndrome de abstinencia en un contexto sociocultural restrictivo facilita el efecto contrario.
g) Entre las nuevas sustancias de síntesis, el MDMA (3, 4Methylendioxy-methamphetamine) presenta efectos agresolíticos y mejora la empatía. La vía de administración es oral y la cantidad es de 100-150 mg. El efecto aparece a partir de los 30 o 60 minutos. El periodo activo dura 2 o 3 horas. A las 6 horas se vuelve a la línea de base. Contraindicado en glaucoma, hipertensión, insuficiencia hepática o renal, diabetes e hipoglucemia .

Trabajo psicoterapéutico.
Existen numerosas técnicas terapeúticas cuya eficacia dependerá de lo adecuadas que sean al caso concreto, y de la calidad emocional de la relación terapeútica. Entre ellas pueden destacarse el entrenamiento en Habilidades Sociales, las técnicas de Relajación y Visualización, el Psicodrama, la Bioenergética. Otras actividades corporales como el deporte en grupo o las artes marciales pueden facilitar una conducta más consciente y social.
Peleas en las relaciones de pareja:
- A corto plazo, salir de ellas con calma. Concentrarse en la respiración. Elaborar los pensamientos en privado. Usar el humor. Salir de casa y realizar alguna actividad (por ejemplo correr). O sentarse relajadamente sin incrementar el mal humor. Restringir el área de lo discutible al presente evitando no incluir problemas pasados. Recuperada la calma, sentarse y hablar tranquilamente. Las relaciones físicas pueden tener su momento cuando está resuelta la situación pero no deben de ser un sustituto para la resolución del problema.
- A largo plazo, cuestionar las propias actitudes. No echar automáticamente la culpa a uno mismo o a la pareja. Hablar del asunto en conflicto durante los tiempos de calma, no cuando existe rabia. Permitirse dar la razón en lo que sea posile. Cultivar la asertividad sin agresividad gratuita o innecesaria (Kirsta, 1988).
Técnicas Cognitivas como la Relajación y la Visualización dirigida pueden utilizarse preventivamente en el entrenamiento.
La agresividad como fenómeno social requiere para su inicio " contacto" visual, verbal, antes de que se produzca una escalada simétrica de naturaleza generalmente táctil. Entre las propuestas originales para la inhibición de la respuesta agresiva es destacable la sugerida por L.A. Housley con los siguientes pasos:
Meta: Utilizar situaciones estresantes y movilizadoras de agresividad de un modo positivo (por ejemplo: tonificar una parte del cuerpo).
Preparación: Considerar la agresión como algo no dirigido primaria o exclusivamente a uno mismo, sino como revelador del estado presente de la persona que agrede.
Preparación: Seleccionar una parte del cuerpo para trasladar a ella la atención de una manera concreta (por ejemplo: realizando sobre ella contracciones y relajaciones isométricas).
Durante el encuentro: Aplicar las consideraciones previas en el momento en que fuera preciso. Mantener la conversación de modo impersonal y superficial hasta que se termina.
El control deliberado y consciente de la agresividad pretende ser una de las metas principales de las llamadas artes marciales (karate, taekwondo, capoeira, etc.). La agresividad se convierte en un reto para el conocimiento de uno mismo dentro de un contexto específicamente regulado. Se busca tomar conciencia corporal, emocional y cognitiva de la agresividad por medio de actividades practicadas en un medio social jerarquizado que tiene normas específicas. Incluye, por ejemplo, el trabajo con el grito, la integración muscular y las secuencias respiratorias.

Como dato para reflexión: "en la sociedad de hoy es más productivo ser agresivo que ser asértico ", debido al ambiente de competitividad al que nos vemos constantemente expuestos.
"Hemos aprendido a volar como los pájaros y a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir juntos como hermanos" (Martin Luter King)
2003

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